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Las mujeres se toman Lastarria
Actividades al aire libre, comercio y mucho más
Las mujeres se toman Lastarria
Las mujeres se toman Lastarria
Un barrio puede satisfacer a quienes viven o pasean por ahí. El barrio Lastarria y sus alrededores son capaces de que diversas mujeres puedan llevar a cabo sus tareas del día a día. En este lugar viven 6500 mujeres y tienen las visitas de muchas más. Desde la estudiante a la turista que quiere conocer Chile.
Metro “Universidad Católica”, una joven alta y rubia, se baja del vagón. Lo hace con dificultad porque en su espalda lleva una gran mochila. Ésta cubre la mitad de su espalda y aunque ella está con un vestido negro y lentes grandes, la mochila parece la de un excursionista. Ella observa hacia donde se están moviendo las otras personas. Las sigue y apoyada contra la baranda empieza a subir la escalera. Sube a una velocidad menor que la que llevaban los demás. Situación que no notó una joven de pelo negro y grandes ojos, que venía detrás de ella. Sus grandes ojos estaban pegados a una arrugada fotocopia, que llevaba en sus manos y por no prestar atención a lo que le rodeaba, empujó a la rubia que ya casi llegaba al final de la escalera. Se miran, pero al parecer no hay tiempo para decir nada y la joven de la fotocopia sigue caminando con su paso rápido y constante, dobla hacia un costado y se va corriendo, sin dejar de leer lo que llevaba en sus manos. La rubia logra salir del andén y se acerca a la boletería y le hace pregunta a la mujer de amarillo que recarga la tarjeta “Bip”. Le responden con gestos y finalmente sentencia la explicación con “ahí está la calle Monjitas”. Ella sale del metro y se encuentra de lleno con el centro de Santiago. Ahí está lleno de mujeres, como ella y muchas otras, que vienen por distintas razones a este sector de Santiago.

Olivia, es la joven alta y rubia del metro. Llegó desde Inglaterra a Chile, para conocer este país tan lejano al de ella. “Me estoy quedando en una hostal en la calle Monjitas, vine por una semana. Todo lo busqué por internet y según las personas que opinaban, esta era mejor ubicación de Santiago. Y a partir de mi propia experiencia creo que así es”. Olivia ya lleva tres días en el centro de Santiago. Todas las mañanas elige un lugar distinto para tomar desayuno (aunque la hostal en que ella está, tiene servicio de desayuno incluido). Hoy eligió la esquina de José Miguel de la Barra con Ismael Valdés Vergara, en el “Café sicosis”. En el mismo sitio en que hace algunas semanas tomaba desayuno el candidato a la alcaldía Jaime Ravinet y el ex candidato presidencial Joaquín Lavín. Olivia no sabe quiénes son, ni que estaban sentados donde ella lo hace ahora, pero sí sabe que no le gustan las alcaparras de su sándwich con salmón ahumado de desayuno. Se ha dedicado a separar una a una estas pelotitas verdes, mientras mira a su alrededor y conversa por su celular que sólo utiliza para recibir llamadas de su familia. “En la hostal tengo todo lo que necesito, estoy al frente del metro “Bellas Artes”, puedo caminar por el parque que está al cruzar la calle o a comprar libros viejos a la calle Lastarria”, dice con una sonrisa Olivia. Después de enumerar todo lo que podía hacer, Olivia tomó su cartera y volvió a su hostal, para planificar que hará ese día.
“Entre noviembre y febrero estamos en temporada alta. Incluso tenemos un grupo de 38 personas que acaba de llegar provenientes de toda Latinoamérica. Y constantemente recibimos muchos hombres y mujeres que vienen de Europa o Estados Unidos” señalan en la hostal donde Olivia se está quedando. Esta hostal incluso tiene su nombre escrito en ingles, “Andes Hostel”, y todo está escrito en varios idiomas, como por ejemplo: “ring the bell”, para señalar que deben tocar el timbre o los papeles de excursiones y fiestas, están en inglés y portugués.
Más que trabajo
No sólo mujeres como Olivia, transitan por estas calles. Susana, es chilena y también tiene que estar en este lugar todos los días. Ella trabaja y estudia en el mismo barrio. “Me encanta este lugar, el barrio es hermoso. Antes incluso vivía por aquí cerca y llegaba al tiro al trabajo. Pero ahora, después de pasear por el transantiago, llego a trabajar todos los días a la hora”, dice Susana, sentada afuera del “Café Brainworks”, donde trabaja hace dos años. Este café, no sólo se preocupa de la calidad de sus productos comestibles, sino también del diseño del lugar. Tienen sillas modernas, y de diseño exclusivo, al igual que el color de las murallas que están cubiertas de papeles que destellan a la luz y que asemejan a los años 60 o las lámparas que iluminan el lugar que son de colores y con formas no convencionales. En el subterráneo venden estos accesorios, desde la lámpara al sillón con forma de huevo que colgaba en la entrada. “Aquí viene gente como artista, gente que trabaja en el Bellas Artes, profesores, e incluso artos empresario, como estamos cerca del centro” cuenta Susana. Ella estudia teatro cerca de su trabajo, combinando estas dos cosas de su vida en un solo sector.
Valentina Muñoz, estudia diseño en la Universidad Finis Terrae, está en el primer año de la carrera, y el Parque Forestal ha sido uno de los barrios a los que ha ido más veces en el año. “Yo tengo que venir a dibujar los edificios que están rodeando el parque y tengo instalarme por horas en las bancas que están en este lugar” cuenta, mientras esboza en su croquera el edificio que tiene delante, es “El Castillito”. El edificio rojo que está al frente del Museo de Bellas Artes.

Valentina Muñoz, estudia diseño en la Universidad Finis Terrae, está en el primer año de la carrera, y el Parque Forestal ha sido uno de los barrios a los que ha ido más veces en el año. “Yo tengo que venir a dibujar los edificios que están rodeando el parque y tengo instalarme por horas en las bancas que están en este lugar” cuenta, mientras esboza en su croquera el edificio que tiene delante, es “El Castillito”. El edificio rojo que está al frente del Museo de Bellas Artes.

“Con mis compañeras hemos estado tanto aquí, que ya incluso me conozco a los guardias y a los vagabundos que andan por aquí. Desde el ‘Divino anticristo’ a la señora que a las 11 de la mañana se apodera de la banca frente al museo. También hay un tipo que se le acerca a los turistas y les ofrece hablando en inglés, distintos poemas o mapas del metro o el listado de obras que se presentaran en el teatro municipal, y se los vende a quinientos pesos, siendo que esos papeles se pueden sacar gratis de muchos lugares”, dice. Para Valentina no es solo trabajo ir a este barrio, pasea después de terminar de dibujar. Va con sus amigas a comer helados artesanales al “Emporio La Rosa” o a ver zapatillas a la “Zoo Concept” o a tomar leche de frutas en el “Brainworks”.
Atelieres, emporios e historia
El barrio del Parque Forestal, está a un costado cerro Santa Lucía, el que en 1541 fue desde donde los conquistadores reconocieron la ciudad y lo ocupaban de mirador para ver que no los vinieran a atacar. Ahora delimita con la Alameda, y se mantiene en pleno centro de Santiago. Pero este cerro sigue teniendo importancia, para quienes pasean por el barrio, quizás no de mirador pero cumple otras funciones.
“Yo me casé el 2000, en el Castillo Hidalgo. Tenían todo arreglado perfecto y nunca olvidare ese día. El castillo era espectacular por dentro, toda mi familia estuvo en la terraza de la entrada, bajo la sombra de los arboles que formaba una brisa refrescante para una mañana de diciembre”, con estas palabras comenta, Zafiro Saint, quien pasea de la mano de sus hijitas, por el barrio Lastarria.
Francisca Donoso en cambio, anda en busca de un vestido de matrimonio y ha leído en varias revistas que este barrio tiene a muchas diseñadoras jóvenes. “Supe que en el Hall Central tienen ropa de todo tipo y de distintos diseñadores en un solo lugar. También vi en la Paula que hay distintos atelieres nuevos, en los que hay que avisar para poder ir a mirar, incluso que no tienen vitrinas porque están en un segundo piso o cosas así”. Se pueden encontrar desde zapatillas diseñadas y hechas en Chile, hasta collares grandes y de colores, para adornar cualquier tipo de vestido.
Francisca Donoso en cambio, anda en busca de un vestido de matrimonio y ha leído en varias revistas que este barrio tiene a muchas diseñadoras jóvenes. “Supe que en el Hall Central tienen ropa de todo tipo y de distintos diseñadores en un solo lugar. También vi en la Paula que hay distintos atelieres nuevos, en los que hay que avisar para poder ir a mirar, incluso que no tienen vitrinas porque están en un segundo piso o cosas así”. Se pueden encontrar desde zapatillas diseñadas y hechas en Chile, hasta collares grandes y de colores, para adornar cualquier tipo de vestido.

Para Francisca ir acompañada a este sector no ha sido un gran problema, porque siempre encuentra a alguna amiga que la quiera ir con ella. Este lugar está siendo visitado por todos aquellos que disfrutan de la moda, y que esperan ser reconocidos de alguna manera por su estilo y forma de vestir. Uno de los blogs más conocidos de Chile, es “Viste la calle”, el que al ver a alguien que viste de forma llamativa y novedosa, les saca una foto y la publica en internet. Muchas de las personas que salen en esta página, han sido fotografiadas en el sector del Parque Forestal. Ellos deben dejar a un lado sus bicicletas de manubrio amplio y así poder posar tranquilos. Otros se niegan y siguen comiendo sus helados artesanales del “Emporio La Rosa”. Uno de los cafés que ayudaron a revivir el barrio que hoy en día está en todas las fotos de las páginas sociales y repetitivos reportajes de televisión que lo dan como una idea novedosa, aunque ya haya salido en los otros programas. Este lugar tiene una mujer como dueña, María Teresa Undurraga, la cual intenta ir todos los días a tomar desayuno, para así ella ser su propia clienta y así comprobar si ella y sus empleados están haciendo bien su trabajo.
Domingo a domingo
Como todos los domingos, las abuelitas que aun viven en el sector, cumplen religiosamente ir a la misa de la Iglesia de la Vera Cruz, en la calle José Victorino Lastarria. Pero también en la misma calle y a la misma hora hay otra “mujer” que transita por ahí, es el “Divino anticristo”. Quién también es conocido como “el hombre de falda y sostenes” que mueve un carrito de supermercado en donde lleva lo que venderá a la gente. Que para muchos que no lo conocen creen que es una mujer que vagabundea por el sector. “Cada vez que paso esa señora, me ofrece un papel. Pobre debe estar enferma de algo, quizás es esquizofrénica”, señala Macarena Lizana, que estudia periodismo en la Universidad Católica que va constantemente a comprar jugos naturales a los cafés del sector y que cada semana se cruza aunque sea un vez con esta “mujer”.
Los domingos por la mañana, Rosita Olavarría, profesora de arte del Colegio Saint Gabriel’s English School, organiza paseos al MAVI – que se encuentra en la plaza Mulato Gil de Castro- con sus alumnos de enseñanza media. En donde los alumnos luego de pasear por el museo, pueden experimentar con materiales como alambres y corchos, dejando su mente trabajar en lo que quieran. En el colegio en que trabaja Rosita, con estos paseos, han logrado que un grupo de alumnos incluso tengan una exposición permanente en el metro “Bilbao” que está afuera de su establecimiento educacional.
Ya en la tarde, el Parque se llena de familias, malabaristas, turistas, e incluso jóvenes que venden cosas con paños en el suelo. Estas personas venden sin el permiso municipal la ropa que ya no utilizan. Javiera, el año pasado estaba vendiendo con un amigo, su ropa que ya no usaba. Ella no sólo vende, también compra. Estaba instalada y repentinamente llegaron los carabineros, como ella no pensó que habría problemas, porque todos seguían ahí, no levantó su ropa del suelo. Pero repentinamente se le acercó uno de ellos y le pidió que lo acompañara a la 1° Comisaria de Santiago, en la calle Santo Domingo. Javiera tuvo que llamar a su casa para que la fueran a sacar y arreglar lo sucedido. “Como mi mamá es abogada no pasó a mayores, pero tuve miedo, pensé que sería peor”, comento.
Es así como diversas mujeres, con distintos deberes e intenciones visitan día a día el barrio del Parque Forestal.
Los domingos por la mañana, Rosita Olavarría, profesora de arte del Colegio Saint Gabriel’s English School, organiza paseos al MAVI – que se encuentra en la plaza Mulato Gil de Castro- con sus alumnos de enseñanza media. En donde los alumnos luego de pasear por el museo, pueden experimentar con materiales como alambres y corchos, dejando su mente trabajar en lo que quieran. En el colegio en que trabaja Rosita, con estos paseos, han logrado que un grupo de alumnos incluso tengan una exposición permanente en el metro “Bilbao” que está afuera de su establecimiento educacional.
Ya en la tarde, el Parque se llena de familias, malabaristas, turistas, e incluso jóvenes que venden cosas con paños en el suelo. Estas personas venden sin el permiso municipal la ropa que ya no utilizan. Javiera, el año pasado estaba vendiendo con un amigo, su ropa que ya no usaba. Ella no sólo vende, también compra. Estaba instalada y repentinamente llegaron los carabineros, como ella no pensó que habría problemas, porque todos seguían ahí, no levantó su ropa del suelo. Pero repentinamente se le acercó uno de ellos y le pidió que lo acompañara a la 1° Comisaria de Santiago, en la calle Santo Domingo. Javiera tuvo que llamar a su casa para que la fueran a sacar y arreglar lo sucedido. “Como mi mamá es abogada no pasó a mayores, pero tuve miedo, pensé que sería peor”, comento.

Es así como diversas mujeres, con distintos deberes e intenciones visitan día a día el barrio del Parque Forestal.
9:42 | Etiquetas: Cultura, Lastarria, Mujeres, Parque Forestal | 0 Comments
Parque Forestal, tras las rejas
Delincuencia y actos deshonestos causan molestia entre los vecinos
Parque Forestal, tras las rejas
Uno de los pulmones de centro de Santiago, es objeto disputa entre quienes quieren que se enreje el perímetro, que entre 11 de la noche y las 6 de la mañana, y otros quieren conservar su aspecto libre, sin obstáculos.
Calle José Miguel de La Barra. En una banca en la vereda de al frente del Museo de Bellas Artes, se encuentra un hombre con barba y que en sus manos tiene un cuaderno y un lápiz; sobre él esboza un edificio que tiene delante. “Si pusieran rejas, no podría mirar de esta forma”, dice Marcos, un español que está de paso por Chile y que vislumbra lo que pasaría si “en vez de escuchar al corazón, escuchamos a la razón”.
Desde febrero pasado. Se está discutiendo la posibilidad de enrejar las areas verdes del Parque Forestal y mantenerlo cerrado a partir de las 11 de la noche, hasta las 6 de la mañana. El concejal RN, Felipe Alessandri junto a 100 vecinos del sector (principalmente de la 1° Junta de Vecinos de Santiago) propusieran hacerlo por seguridad. Se quiere realizar una consulta ciudadana para saber que opinan los demás vecinos. “En el parque hay asaltos, durante las protestas rompen todo y los guardias municipales no tienen atribuciones. Por eso creemos que con un parque cerrado tendríamos mejores resultados. Ahora es un motel, baño publico, hay preservativos, borrachos, asaltos a toda hora y eso no debería ser.” aseguró el concejal RN. Pero no sólo los políticos están preocupados. “Yo trabajo en el edificio de aquí al lado, siempre intento salir antes que se oscurezca, porque aquí la cosa se pone peligrosa de noche. La gente se aprovecha de las circunstancias, no se sabe con qué tipo de persona se puede encontrar uno. Si cerraran el parque sería más seguro” señala Alicia Arias, secretaria que espera que la pasen a buscar a un asiento del parque. Ella abraza con fuerza su cartera y las bolsas del supermercado. Mientras espera las pone muy cerca de sus pies, constantemente observando a la gente que pasa a su alrededor, como sospechando de todos.
Desde febrero pasado. Se está discutiendo la posibilidad de enrejar las areas verdes del Parque Forestal y mantenerlo cerrado a partir de las 11 de la noche, hasta las 6 de la mañana. El concejal RN, Felipe Alessandri junto a 100 vecinos del sector (principalmente de la 1° Junta de Vecinos de Santiago) propusieran hacerlo por seguridad. Se quiere realizar una consulta ciudadana para saber que opinan los demás vecinos. “En el parque hay asaltos, durante las protestas rompen todo y los guardias municipales no tienen atribuciones. Por eso creemos que con un parque cerrado tendríamos mejores resultados. Ahora es un motel, baño publico, hay preservativos, borrachos, asaltos a toda hora y eso no debería ser.” aseguró el concejal RN. Pero no sólo los políticos están preocupados. “Yo trabajo en el edificio de aquí al lado, siempre intento salir antes que se oscurezca, porque aquí la cosa se pone peligrosa de noche. La gente se aprovecha de las circunstancias, no se sabe con qué tipo de persona se puede encontrar uno. Si cerraran el parque sería más seguro” señala Alicia Arias, secretaria que espera que la pasen a buscar a un asiento del parque. Ella abraza con fuerza su cartera y las bolsas del supermercado. Mientras espera las pone muy cerca de sus pies, constantemente observando a la gente que pasa a su alrededor, como sospechando de todos.
La verde salvación
Las seis de la tarde en la calle Santo domingo, en Santiago centro. En el numero 714 de esta calle, se encuentra la 1° Comisaria de Carabineros. “Los de la patrulla del Parque Forestal, pasan viniendo todo el día. Traen asaltantes, gente con armas, otros que consumen sustancias ilícitas e, incluso, por tráfico de éstas”, comenta el carabinero que se encuentra en la entrada de este recinto, el cual se encuentra a sólo unos pasos del Museo de Bellas Artes. 12 hectáreas de áreas verdes que ocupa el Parque Forestal están custodiadas, por una patrulla, un furgón y dos motociclistas que recorren el barrio por turnos. También hay seis “guarda-parques”, que trabajan para municipalidad. “Los guardias de la municipalidad son med
ios flojos, están ahí sentados, conversando, si me robaran la cartera no se daría ni cuenta quién fue” comenta Alicia, que asegura que desde el sexto piso de su edificio donde trabaja, le ha tocado ver como los carabineros son los que ponen orden en el parque. Cristián Parraguez, candidato a concejal del pacto Alianza por Chile, cree que sumando fuerzas policiales a caballo para que patrullen mientras la gente convive en el parque, sería ideal y no habría necesidad de enrejar el parque. Respetando, así, el espacio de todos.
Decisión unánime: Cultura para el Parque Forestal
Decisión unánime: Cultura para el Parque Forestal
Las elecciones municipales del próximo 26 de octubre, tiene cuatro candidatos a alcalde. Todos ellos, con distintas ideas políticas, pero todos ante la consulta del posible cierre del Parque Forestal, tuvieron una respuesta parecida. Un solución, para impedir que se enreje este parque.
“Hay que ocupar el Parque Forestal como espacio municipal. Porque si no de a poco los nazis, drogadictos, o quien sea, se van tomando los espacios públicos porque tu no los usas. Pero si haces actividades deportivas y culturales, el vecino vuelve y los grupos se sienten mal y se tienen que ir” afirma Jaime Ravinet, quien ve, así, una solución al problema de la delincuencia.
Marcelo, vecino del sector, se sienta en las escaleras del edificio en el que vive para fumarse un cigarro y no imagina cómo sería el parque con rejas. “Si es un espacio público, es público, valga la redundancia. La seguridad puede venir de otra forma no de la mano de una reja. Cualquier candidato que crea esto, deja muy claro cuál es opinión, siendo restrictivo y retrogrado”.
Todos los candidatos a ocupar el asiento principal del edificio amarillo con blanco de la Plaza de Armas, piensan que echar mano a la cultura es la manera de frenar la delincuencia en el parque. Y eso, además de instalar luminarias nuevas y más guardias.
El alcalde Raúl Alcaino, tiene planeado invertir $466 millones en el Parque, pero de ningún motivo pretende cercarlo, puesto que sería obstruir las áreas verdes y perder terreno de estas. Alcaino, no enrejará el parque y lo “defenderé hasta el último día de mi gestión”.
“Hay que ocupar el Parque Forestal como espacio municipal. Porque si no de a poco los nazis, drogadictos, o quien sea, se van tomando los espacios públicos porque tu no los usas. Pero si haces actividades deportivas y culturales, el vecino vuelve y los grupos se sienten mal y se tienen que ir” afirma Jaime Ravinet, quien ve, así, una solución al problema de la delincuencia.
Marcelo, vecino del sector, se sienta en las escaleras del edificio en el que vive para fumarse un cigarro y no imagina cómo sería el parque con rejas. “Si es un espacio público, es público, valga la redundancia. La seguridad puede venir de otra forma no de la mano de una reja. Cualquier candidato que crea esto, deja muy claro cuál es opinión, siendo restrictivo y retrogrado”.
Todos los candidatos a ocupar el asiento principal del edificio amarillo con blanco de la Plaza de Armas, piensan que echar mano a la cultura es la manera de frenar la delincuencia en el parque. Y eso, además de instalar luminarias nuevas y más guardias.
El alcalde Raúl Alcaino, tiene planeado invertir $466 millones en el Parque, pero de ningún motivo pretende cercarlo, puesto que sería obstruir las áreas verdes y perder terreno de estas. Alcaino, no enrejará el parque y lo “defenderé hasta el último día de mi gestión”.
9:26 | Etiquetas: Cultura, delincuencia, Parque Forestal | 0 Comments
En sus inicios...
5:12 | Etiquetas: Bellas Artes, Lastarria, MAC, Museos, Parque Forestal | 0 Comments
Rosa a rosa, la Tere plantó su rosal
En el Forestal vive y trabaja la pionera del barrio bohemio
Rosa a rosa, la Tere plantó su rosal
Nueve de la mañana con cuarenta minutos, en la esquina de Merced, específicamente en el primer piso del edificio del arquitecto León Prieto Casanova, en el número 291, se encuentra una mujer de pelo castaño. Sentada en una de las dos mesas que están puestas en el rincón derecho del “emporio” más conocido del barrio del Parque Forestal y José Victorino Lastarrias, el Emporio La Rosa.
Esta mujer conversa animosamente con un hombre de traje que comparte la mesa junto a ella. Es saludada y despedida por casi todos quienes circulan por el local, a algunos les responde con una sonrisa complaciente y a otros con un beso en la mejilla y deseándoles un buen día. El hombre de traje se va y ella pide un segundo cortado. Revisa incesantemente su Iphone, cubierto con un protector rojo. Rojo como la agenda repleta de papeles que también está sobre la mesa, y como el color más representativo de la flor de los enamorados, la rosa. Flor que esta mujer lleva en sus manos como anillos, uno plateado y otro turquesa, uno en cada mano.
Se encuentra concentrada, hasta que llega un hombre pequeño y la saluda de una palmada en la mano, “¿Cómo estás Tere?”. Ella sonríe y ve como traen cajas llenas de helados. Esta “Tere”, es María Teresa Undurraga Gazitúa, dueña del Emporio La Rosa, quien se levanta temprano – casi todos los días de la semana- para llegar antes de las 9, a “servirse un café, en el café de la esquina”, según ella misma comenta por teléfono.
Antes de tomarse su cortado y tostadas con palta, pasa al quiosco que también se encuentra en la esquina de Merced, y compra los diarios. “No compra uno, sino varios, porque no son para ella, los deja en el ‘Emporio’, viene siempre aquí”, comenta la dueña del quiosco. Quién asegura que está cansada de dar entrevistas.
La dueña del quiosco se encuentra así, porque en el último tiempo María Teresa Undurraga, ha aparecido en cuanta página de personajes emprendedores hay en internet, e incluso fue elegida por “El Mercurio”, para ser la cara del Gourmet 2008, en la edición especial de este tema en la Revista Wikén. Incluso los mozos del “Emporio”, han hablado varias veces. “Ya somos famosos si siempre viene la tele, aparte se llena de famosos, casi todos las mañanas viene Sergio Lagos y su esposa, la Nicole. Como Doña Tere también es conocida, nos preguntan harto de ella”.
La Tere en Farandulandia
Que ahora esta mujer se encuentre tan sólo en portadas por sus logros en el “Emporio La Rosa”, no quiere decir que es lo único que ella ha hecho. La Tere, trabajó en un programa de televisión de la productora de Rodrigo Danús, animado por ella, Marcela Vacarezza y Viviana Núnez, llamado “N-migas”. “El trabajo en televisión fue satánico, pésimo yo, pésimo el programa, pésimo la performance. No fue un formato en el cual yo me sentí cómoda, es un mundo muy estresado”, dice. Por esto mismo se retiró del programa.
Pero su ida de la televisión no marcó su salida de este mundo. Sigue estando en ojo público, ya que ahora está casada con el comentarista deportivo de CHV, Felipe Bianchi, con quien se casó tras convivir tres años. La fiesta de matrimonio estuvo llena de “famosos”, si el fotógrafo incluso fue Jordi Castell, y también fue cubierto por los diarios. Aún así son una pareja que no habla mucho de su vida privada y que logran mantener una vida normal con sus 3 hijos. Dos de ambos y una solamente de María Teresa, pero que Felipe Bianchi asegura que no hay diferencias y que también es su hija.
Pero la pasión de esta mujer por las comunicaciones se vio reflejada en su participación en la radio. “A colación” fue su programa en la Radio Tiempo, en el 2004, donde coanimaba junto a José Miguel Villouta. Tras un problema entre ambos, María Teresa abandonó el programa que tanto le gustaba y que ella había sido la cabeza creadora de este. Incluso ella eligió a quien debía ser su coanimador, el que luego se quedaría con el programa. “La radio me encantó, lo haría todos los días. Si se me diera la oportunidad de volver lo hago feliz. El programa que tuve era entretenido, hablábamos de todo, una lata no haber podido seguir”, comenta.
Camino al emporio
Desde muy chica, esta mujer observaba todo lo que ocurría en la cocina de su casa. Su mamá, Teresa Gazitúa, una artista del grabado, quien la tuvo a los 28 años, la incentivaba a llevar a la práctica todo lo que pasaba a su alrededor. Para que aprendiera a distinguir de una manzana harinosa a una buena o le decía simplemente “linda, ¿Por qué no lo hace usted?”. De hecho la abuela materna de María Teresa es la mujer del logo del “Emporio La Rosa”, a la cual nunca conoció. A la que si conoció fue a la madre de su papá, ella era con la que pasaba veranos enteros observando como ella tenía ideas nuevas para las distintas comidas, en las que según recuerda “nunca te repetías ninguno”.
Esta mujer desde muy pequeña se dio cuenta que el tema le gustaba. Y cuando cursaba 7° básico en el Colegio Pedro de Valdivia de la Institución Teresiana (ahora Colegio Institución Teresiana) empezó a trabajar en la pastelería Avenue Du Bois, ubicada en El Bosque. En la que su dueña, Lucy Piwonka, les enseñaba a atender bien a los clientes. La Tere envolvía y vendía, pero a la vez la experiencia le servía para ver a esta mujer que se levantaba temprano para ver cómo funcionaba todo en su local y como se debe mantener la calidad de los productos por sobre todo. Ella hacia esto para poder ganar su propio dinero. Nadie la obligó a hacer esto, era un trabajo muy esforzado y que le tomaba mucho tiempo, el que podría haber utilizado en salir a pasear con sus amigas, las “terucas” a lugares de entretenimiento donde todas sus amigas iban. Pero ella prefería trabajar, con esto creó su carácter preparado para todo. Porque María Teresa Undurraga Gazitúa, se define como una mujer positiva, que mira hacia adelante, sin olvidar lo que dejó atrás.Cuando salió de 4° medio, el año 1987, dejó atrás a las “terucas” pero no su actitud ante las cosas.
En el “Emporio La Rosa”, la Tere es la estrella, la gente pasa y la saluda y su Iphone no deja de sonar. Esta mujer que nació el 28 de abril de 1969, es tauro y con ascendente en leo, tiene muchas cosas que pensar y hacer. Aunque sea un miércoles en la mañana, María Teresa ya está cansada. Comenta por teléfono que desde el domingo que no para y lo único que quiere es llegar a dormir a su casa a las nueve y cuarto. Termina de hablar por teléfono y a toda velocidad sigue moviendo sus manos al hablar y acomodando las cosas que la rodean. María Teresa es inquieta y aunque no le gusta mirar al pasado, si recuerda con entusiasmo su época de estudio, en donde hizo muchas cosas, que la hicieron ser la Tere que es ahora. La que habla en tercera persona para dirigirse a sus trabajadores del “emporio”.
Estudió diseño un año, y no le gustó. Entró a la Universidad Diego Portales, a Ingeniería Comercial. “Pero no me recibí, no soy ingeniera comercial. Como muchos creen”. Congeló la carrera para estudiar arte y potenciar el lado artístico que su madre le podría haber heredado. Puesto que Teresa Gazitúa, es una artista de grabado, que hoy en día es la Decana de la Facultad de Artes Visuales de la Universidad Finís Terrae. Pero tampoco siguió estudiando arte. Y después de esto empezó a trabajar en distintos lugares, terminó en Rotter & Krauss, en marketing. “Quise volver a la Portales pero me mandaban a 2° y ya filo, no puedo volver a 2° año, como ya estoy trabajando, tengo una hija, no podía”.
Aún así ella siguió estudiando. “Me encanta estudiar, siempre lo he hecho. No tengo ni un complejo con eso”, dice. Ella no se iba a quedar con los brazos cruzados y fue a la Católica y entró a un “programa de educación de desarrollo” en donde hizo un post-título en marketing.
Con todos estos estudios, le faltaba algo más. Tomó clases con el mejor heladero artesanal que pudo encontrar, “su maestro”, Daniel Zúñiga. Así se volvió una heladera. Ahora hace sus propios sabores, como el de rosa o miel de ulmo, los que aunque suenen muy rebuscados han tenido una gran aceptación entre los clientes del lugar.
La Tere se dio cuenta que el barrio donde vivía no tenía un lugar apto para encontrar las cosas que necesitaba y decidió poner un “emporio”. Reviviendo esa palabra que se ocupaba a principio de siglo para los almacenes de las esquinas. Y así fue como por las vueltas de la vida su emporio se volvió en un café. En donde se venden los mejores helados artesanales de Santiago y que también si se viene a tomar desayuno, uno se siente como si estuviera en su casa, con una paila de huevos revueltos o a la hora de almuerzo, comiendo un casero plato de lentejas. Ese es el “Emporio La Rosa”, lugar que se abrió el 2001, a sólo unas cuadras de la casa de María Teresa. “Vivir y trabajar en el mismo barrio, para mi es ideal. Es el sueño del pibe, tengo la mejor vida que se puede tener en el mundo. Ando a pata, ando a mi pinta. Desarrollo un negocio en que yo misma quiero ser cliente”, dice mientras toma su expreso.
El lugar se ha vuelto un punto obligado de visita de los jóvenes. “Todos los viernes vengo con mis amigas de la U. Un día vi a la dueña, todos la saludaban, incluso vi gente que la felicitaba por los helados” comentó Valentina, estudiante de Diseño en la Universidad Finís Terrae, que estaba sentada afuera con sus amigas.

Este lugar aparte de ser popular es donde la Tere trabaja con su hermano, Francisco Undurraga, quien es el gerente comercial del local. Y juntos ya han abierto distintos locales en todo Santiago. Desde la casa matriz en Bellavista a el local en el segundo piso del Portal La Dehesa. Este lugar antes muy exclusivo del centro ha crecido y aunque siguen preparando sus helados 100% artesanales. Ya son una marca conocida en todos lados y más aun, ahora son un emblema del Parque Forestal y el barrio Lastarria. Ya no hay programa de la televisión, ni revista que no tenga foto o haya ido a Merced 291, y que por ende conozca a su dueña María Teresa Undurraga Gazitúa.
4:39 | Etiquetas: Emporio La Rosa, Lastarria, Parque Forestal | 0 Comments
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360° Lastarria...
Esta soy yo...
Victoria Lenka Militza Jordan González, probablemente muy poca gente sabe de esta mezcla rara que hicieron mis padres. Si preguntan por mí, me conocen como la Kiki o la niña que gira en el patio de la universidad. Con un padre siquiatra tengo todas las características de una persona rara. Si algo no me gusta, no le pongo atención y si estoy feliz no dudaré en saltar, girar o cantar. Amo la lasaña como Garfield, y con un buen helado me puedes hacer muy feliz. Me encanta viajar y creo que es la mejor forma de aprender de lo que nos rodea. Estudio periodismo en la Universidad Diego Portales y toda mi infancia estuve en el Colegio Saint Gabriel’s de Providencia. Intento hablar bien en ingles, pero sólo lo logro al cantar en este idioma. Después de esta pequeña reseña de mi vida, los invito a “crear vitaminas” para conocer y recorrer un barrio que les puede entregar una gran cantidad de actividades distintas y sobre todo una diversidad inmensa de gente que va pasar sus mañanas, tardes y noches al Barrio Lastarria y Parque Forestal.
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