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Las mujeres se toman Lastarria

Actividades al aire libre, comercio y mucho más
Las mujeres se toman Lastarria

Un barrio puede satisfacer a quienes viven o pasean por ahí. El barrio Lastarria y sus alrededores son capaces de que diversas mujeres puedan llevar a cabo sus tareas del día a día. En este lugar viven 6500 mujeres y tienen las visitas de muchas más. Desde la estudiante a la turista que quiere conocer Chile.

Metro “Universidad Católica”, una joven alta y rubia, se baja del vagón. Lo hace con dificultad porque en su espalda lleva una gran mochila. Ésta cubre la mitad de su espalda y aunque ella está con un vestido negro y lentes grandes, la mochila parece la de un excursionista. Ella observa hacia donde se están moviendo las otras personas. Las sigue y apoyada contra la baranda empieza a subir la escalera. Sube a una velocidad menor que la que llevaban los demás. Situación que no notó una joven de pelo negro y grandes ojos, que venía detrás de ella. Sus grandes ojos estaban pegados a una arrugada fotocopia, que llevaba en sus manos y por no prestar atención a lo que le rodeaba, empujó a la rubia que ya casi llegaba al final de la escalera. Se miran, pero al parecer no hay tiempo para decir nada y la joven de la fotocopia sigue caminando con su paso rápido y constante, dobla hacia un costado y se va corriendo, sin dejar de leer lo que llevaba en sus manos. La rubia logra salir del andén y se acerca a la boletería y le hace pregunta a la mujer de amarillo que recarga la tarjeta “Bip”. Le responden con gestos y finalmente sentencia la explicación con “ahí está la calle Monjitas”. Ella sale del metro y se encuentra de lleno con el centro de Santiago. Ahí está lleno de mujeres, como ella y muchas otras, que vienen por distintas razones a este sector de Santiago.




Olivia, es la joven alta y rubia del metro. Llegó desde Inglaterra a Chile, para conocer este país tan lejano al de ella. “Me estoy quedando en una hostal en la calle Monjitas, vine por una semana. Todo lo busqué por internet y según las personas que opinaban, esta era mejor ubicación de Santiago. Y a partir de mi propia experiencia creo que así es”. Olivia ya lleva tres días en el centro de Santiago. Todas las mañanas elige un lugar distinto para tomar desayuno (aunque la hostal en que ella está, tiene servicio de desayuno incluido). Hoy eligió la esquina de José Miguel de la Barra con Ismael Valdés Vergara, en el “Café sicosis”. En el mismo sitio en que hace algunas semanas tomaba desayuno el candidato a la alcaldía Jaime Ravinet y el ex candidato presidencial Joaquín Lavín. Olivia no sabe quiénes son, ni que estaban sentados donde ella lo hace ahora, pero sí sabe que no le gustan las alcaparras de su sándwich con salmón ahumado de desayuno. Se ha dedicado a separar una a una estas pelotitas verdes, mientras mira a su alrededor y conversa por su celular que sólo utiliza para recibir llamadas de su familia. “En la hostal tengo todo lo que necesito, estoy al frente del metro “Bellas Artes”, puedo caminar por el parque que está al cruzar la calle o a comprar libros viejos a la calle Lastarria”, dice con una sonrisa Olivia. Después de enumerar todo lo que podía hacer, Olivia tomó su cartera y volvió a su hostal, para planificar que hará ese día.
“Entre noviembre y febrero estamos en temporada alta. Incluso tenemos un grupo de 38 personas que acaba de llegar provenientes de toda Latinoamérica. Y constantemente recibimos muchos hombres y mujeres que vienen de Europa o Estados Unidos” señalan en la hostal donde Olivia se está quedando. Esta hostal incluso tiene su nombre escrito en ingles, “Andes Hostel”, y todo está escrito en varios idiomas, como por ejemplo: “ring the bell”, para señalar que deben tocar el timbre o los papeles de excursiones y fiestas, están en inglés y portugués.

Más que trabajo

No sólo mujeres como Olivia, transitan por estas calles. Susana, es chilena y también tiene que estar en este lugar todos los días. Ella trabaja y estudia en el mismo barrio. “Me encanta este lugar, el barrio es hermoso. Antes incluso vivía por aquí cerca y llegaba al tiro al trabajo. Pero ahora, después de pasear por el transantiago, llego a trabajar todos los días a la hora”, dice Susana, sentada afuera del “Café Brainworks”, donde trabaja hace dos años. Este café, no sólo se preocupa de la calidad de sus productos comestibles, sino también del diseño del lugar. Tienen sillas modernas, y de diseño exclusivo, al igual que el color de las murallas que están cubiertas de papeles que destellan a la luz y que asemejan a los años 60 o las lámparas que iluminan el lugar que son de colores y con formas no convencionales. En el subterráneo venden estos accesorios, desde la lámpara al sillón con forma de huevo que colgaba en la entrada. “Aquí viene gente como artista, gente que trabaja en el Bellas Artes, profesores, e incluso artos empresario, como estamos cerca del centro” cuenta Susana. Ella estudia teatro cerca de su trabajo, combinando estas dos cosas de su vida en un solo sector.
Valentina Muñoz, estudia diseño en la Universidad Finis Terrae, está en el primer año de la carrera, y el Parque Forestal ha sido uno de los barrios a los que ha ido más veces en el año. “Yo tengo que venir a dibujar los edificios que están rodeando el parque y tengo instalarme por horas en las bancas que están en este lugar” cuenta, mientras esboza en su croquera el edificio que tiene delante, es “El Castillito”. El edificio rojo que está al frente del Museo de Bellas Artes.


“Con mis compañeras hemos estado tanto aquí, que ya incluso me conozco a los guardias y a los vagabundos que andan por aquí. Desde el ‘Divino anticristo’ a la señora que a las 11 de la mañana se apodera de la banca frente al museo. También hay un tipo que se le acerca a los turistas y les ofrece hablando en inglés, distintos poemas o mapas del metro o el listado de obras que se presentaran en el teatro municipal, y se los vende a quinientos pesos, siendo que esos papeles se pueden sacar gratis de muchos lugares”, dice. Para Valentina no es solo trabajo ir a este barrio, pasea después de terminar de dibujar. Va con sus amigas a comer helados artesanales al “Emporio La Rosa” o a ver zapatillas a la “Zoo Concept” o a tomar leche de frutas en el “Brainworks”.



Atelieres, emporios e historia


El barrio del Parque Forestal, está a un costado cerro Santa Lucía, el que en 1541 fue desde donde los conquistadores reconocieron la ciudad y lo ocupaban de mirador para ver que no los vinieran a atacar. Ahora delimita con la Alameda, y se mantiene en pleno centro de Santiago. Pero este cerro sigue teniendo importancia, para quienes pasean por el barrio, quizás no de mirador pero cumple otras funciones.


“Yo me casé el 2000, en el Castillo Hidalgo. Tenían todo arreglado perfecto y nunca olvidare ese día. El castillo era espectacular por dentro, toda mi familia estuvo en la terraza de la entrada, bajo la sombra de los arboles que formaba una brisa refrescante para una mañana de diciembre”, con estas palabras comenta, Zafiro Saint, quien pasea de la mano de sus hijitas, por el barrio Lastarria.
Francisca Donoso en cambio, anda en busca de un vestido de matrimonio y ha leído en varias revistas que este barrio tiene a muchas diseñadoras jóvenes. “Supe que en el Hall Central tienen ropa de todo tipo y de distintos diseñadores en un solo lugar. También vi en la Paula que hay distintos atelieres nuevos, en los que hay que avisar para poder ir a mirar, incluso que no tienen vitrinas porque están en un segundo piso o cosas así”. Se pueden encontrar desde zapatillas diseñadas y hechas en Chile, hasta collares grandes y de colores, para adornar cualquier tipo de vestido.



Para Francisca ir acompañada a este sector no ha sido un gran problema, porque siempre encuentra a alguna amiga que la quiera ir con ella. Este lugar está siendo visitado por todos aquellos que disfrutan de la moda, y que esperan ser reconocidos de alguna manera por su estilo y forma de vestir. Uno de los blogs más conocidos de Chile, es “Viste la calle”, el que al ver a alguien que viste de forma llamativa y novedosa, les saca una foto y la publica en internet. Muchas de las personas que salen en esta página, han sido fotografiadas en el sector del Parque Forestal. Ellos deben dejar a un lado sus bicicletas de manubrio amplio y así poder posar tranquilos. Otros se niegan y siguen comiendo sus helados artesanales del “Emporio La Rosa”. Uno de los cafés que ayudaron a revivir el barrio que hoy en día está en todas las fotos de las páginas sociales y repetitivos reportajes de televisión que lo dan como una idea novedosa, aunque ya haya salido en los otros programas. Este lugar tiene una mujer como dueña, María Teresa Undurraga, la cual intenta ir todos los días a tomar desayuno, para así ella ser su propia clienta y así comprobar si ella y sus empleados están haciendo bien su trabajo.

Domingo a domingo

Como todos los domingos, las abuelitas que aun viven en el sector, cumplen religiosamente ir a la misa de la Iglesia de la Vera Cruz, en la calle José Victorino Lastarria. Pero también en la misma calle y a la misma hora hay otra “mujer” que transita por ahí, es el “Divino anticristo”. Quién también es conocido como “el hombre de falda y sostenes” que mueve un carrito de supermercado en donde lleva lo que venderá a la gente. Que para muchos que no lo conocen creen que es una mujer que vagabundea por el sector. “Cada vez que paso esa señora, me ofrece un papel. Pobre debe estar enferma de algo, quizás es esquizofrénica”, señala Macarena Lizana, que estudia periodismo en la Universidad Católica que va constantemente a comprar jugos naturales a los cafés del sector y que cada semana se cruza aunque sea un vez con esta “mujer”.
Los domingos por la mañana, Rosita Olavarría, profesora de arte del Colegio Saint Gabriel’s English School, organiza paseos al MAVI – que se encuentra en la plaza Mulato Gil de Castro- con sus alumnos de enseñanza media. En donde los alumnos luego de pasear por el museo, pueden experimentar con materiales como alambres y corchos, dejando su mente trabajar en lo que quieran. En el colegio en que trabaja Rosita, con estos paseos, han logrado que un grupo de alumnos incluso tengan una exposición permanente en el metro “Bilbao” que está afuera de su establecimiento educacional.
Ya en la tarde, el Parque se llena de familias, malabaristas, turistas, e incluso jóvenes que venden cosas con paños en el suelo. Estas personas venden sin el permiso municipal la ropa que ya no utilizan. Javiera, el año pasado estaba vendiendo con un amigo, su ropa que ya no usaba. Ella no sólo vende, también compra. Estaba instalada y repentinamente llegaron los carabineros, como ella no pensó que habría problemas, porque todos seguían ahí, no levantó su ropa del suelo. Pero repentinamente se le acercó uno de ellos y le pidió que lo acompañara a la 1° Comisaria de Santiago, en la calle Santo Domingo. Javiera tuvo que llamar a su casa para que la fueran a sacar y arreglar lo sucedido. “Como mi mamá es abogada no pasó a mayores, pero tuve miedo, pensé que sería peor”, comento.
Es así como diversas mujeres, con distintos deberes e intenciones visitan día a día el barrio del Parque Forestal.

Parque Forestal, tras las rejas

Delincuencia y actos deshonestos causan molestia entre los vecinos

Parque Forestal, tras las rejas

Uno de los pulmones de centro de Santiago, es objeto disputa entre quienes quieren que se enreje el perímetro, que entre 11 de la noche y las 6 de la mañana, y otros quieren conservar su aspecto libre, sin obstáculos.

Calle José Miguel de La Barra. En una banca en la vereda de al frente del Museo de Bellas Artes, se encuentra un hombre con barba y que en sus manos tiene un cuaderno y un lápiz; sobre él esboza un edificio que tiene delante. “Si pusieran rejas, no podría mirar de esta forma”, dice Marcos, un español que está de paso por Chile y que vislumbra lo que pasaría si “en vez de escuchar al corazón, escuchamos a la razón”.
Desde febrero pasado. Se está discutiendo la posibilidad de enrejar las areas verdes del Parque Forestal y mantenerlo cerrado a partir de las 11 de la noche, hasta las 6 de la mañana. El concejal RN, Felipe Alessandri junto a 100 vecinos del sector (principalmente de la 1° Junta de Vecinos de Santiago) propusieran hacerlo por seguridad. Se quiere realizar una consulta ciudadana para saber que opinan los demás vecinos. “En el parque hay asaltos, durante las protestas rompen todo y los guardias municipales no tienen atribuciones. Por eso creemos que con un parque cerrado tendríamos mejores resultados. Ahora es un motel, baño publico, hay preservativos, borrachos, asaltos a toda hora y eso no debería ser.” aseguró el concejal RN. Pero no sólo los políticos están preocupados. “Yo trabajo en el edificio de aquí al lado, siempre intento salir antes que se oscurezca, porque aquí la cosa se pone peligrosa de noche. La gente se aprovecha de las circunstancias, no se sabe con qué tipo de persona se puede encontrar uno. Si cerraran el parque sería más seguro” señala Alicia Arias, secretaria que espera que la pasen a buscar a un asiento del parque. Ella abraza con fuerza su cartera y las bolsas del supermercado. Mientras espera las pone muy cerca de sus pies, constantemente observando a la gente que pasa a su alrededor, como sospechando de todos.

La verde salvación

Las seis de la tarde en la calle Santo domingo, en Santiago centro. En el numero 714 de esta calle, se encuentra la 1° Comisaria de Carabineros. “Los de la patrulla del Parque Forestal, pasan viniendo todo el día. Traen asaltantes, gente con armas, otros que consumen sustancias ilícitas e, incluso, por tráfico de éstas”, comenta el carabinero que se encuentra en la entrada de este recinto, el cual se encuentra a sólo unos pasos del Museo de Bellas Artes. 12 hectáreas de áreas verdes que ocupa el Parque Forestal están custodiadas, por una patrulla, un furgón y dos motociclistas que recorren el barrio por turnos. También hay seis “guarda-parques”, que trabajan para municipalidad. “Los guardias de la municipalidad son medios flojos, están ahí sentados, conversando, si me robaran la cartera no se daría ni cuenta quién fue” comenta Alicia, que asegura que desde el sexto piso de su edificio donde trabaja, le ha tocado ver como los carabineros son los que ponen orden en el parque. Cristián Parraguez, candidato a concejal del pacto Alianza por Chile, cree que sumando fuerzas policiales a caballo para que patrullen mientras la gente convive en el parque, sería ideal y no habría necesidad de enrejar el parque. Respetando, así, el espacio de todos.

Decisión unánime: Cultura para el Parque Forestal

Las elecciones municipales del próximo 26 de octubre, tiene cuatro candidatos a alcalde. Todos ellos, con distintas ideas políticas, pero todos ante la consulta del posible cierre del Parque Forestal, tuvieron una respuesta parecida. Un solución, para impedir que se enreje este parque.
“Hay que ocupar el Parque Forestal como espacio municipal. Porque si no de a poco los nazis, drogadictos, o quien sea, se van tomando los espacios públicos porque tu no los usas. Pero si haces actividades deportivas y culturales, el vecino vuelve y los grupos se sienten mal y se tienen que ir” afirma Jaime Ravinet, quien ve, así, una solución al problema de la delincuencia.
Marcelo, vecino del sector, se sienta en las escaleras del edificio en el que vive para fumarse un cigarro y no imagina cómo sería el parque con rejas. “Si es un espacio público, es público, valga la redundancia. La seguridad puede venir de otra forma no de la mano de una reja. Cualquier candidato que crea esto, deja muy claro cuál es opinión, siendo restrictivo y retrogrado”.
Todos los candidatos a ocupar el asiento principal del edificio amarillo con blanco de la Plaza de Armas, piensan que echar mano a la cultura es la manera de frenar la delincuencia en el parque. Y eso, además de instalar luminarias nuevas y más guardias.
El alcalde Raúl Alcaino, tiene planeado invertir $466 millones en el Parque, pero de ningún motivo pretende cercarlo, puesto que sería obstruir las áreas verdes y perder terreno de estas. Alcaino, no enrejará el parque y lo “defenderé hasta el último día de mi gestión”.

Lastarria: el nuevo centro de Santiago

Cultura, arte y entretención se juntan en un sólo lugar
Lastarria: el nuevo centro de Santiago
El barrio de moda entre jóvenes e intelectuales, se llena cada día más pero sin perder su historia.

La línea 5 del metro, estación “Bellas Artes”. Se abren las puertas del vagón, y como en ninguna otra, la diversidad de personajes es muy notoria. Un ejecutivo, una abuelita que debe venir de algún lugar al que fue a comprar, una joven rubia con chasquilla prominente y pantalones muy apegados a sus piernas. Todos con una misión distinta, pero todos en el mismo lugar.

Se bajan y como por inercia los dos primeros personajes se van rápidamente hacia la escalera. La joven rubia, al salir, se dirige hacia un costado de la estación, sabe que siempre en ese rincón hay una exhibición de arte que pertenece al Bellas Artes, y que es una pequeña muestra de lo que se puede ver en el museo.

Este museo, que data de 1916, ha sido la cara de la cultura y el arte en nuestro país. Con la escultura de Rebeca Matte, “Ícaro y Dédalo” en su frontis, recibe de martes a domingo, no tan sólo a jóvenes bohemios o a expertos en arte, sino que se puede ver, incluso, a niños. Camila, parvularia de 26 años, pasea con 15 niñitos vestidos con sus delantales azules, todos bien afirmados de la correa de quien va delante. No superan los 6 años, se concentran en caminar entre la gente que los mira. Ellos tienen visitas guiadas organizadas por el mismo museo. “Con esto desde chiquititos se empiezan a entusiasmar y a acostumbrar a estas cosas”, dice Camila.

En la parte trasera del Bellas Artes, está el remodelado Museo de Arte Contemporáneo, que hoy en día tiene casi 6300 visitas mensuales. Son personas que van mirar las 2000 obras que alberga en su interior. Con exhibiciones como la del artista coreano, Choi Jeong-Hwa que llenó de globos el frontis de este museo, en un intento de acercar el arte a la gente. De la bullada exposición de Marco Evaristti, en la cual se exponían jugueras enchufadas que en su interior tenían agua y peces vivos. Tentando al observador a apretar el botón y así matar a los peces.

Fuera de este museo no solamente se pueden ver expresiones artísticas como las de Choi Jeaong-Hwa, sino que cada los domingos se puede ver a payasos y mimos, haciendo shows y entreteniendo a quienes pasean por el sector por tan sólo una pequeña colaboración del público.

Ambos museos – el Museo de Bellas Artes, como el MAC- se encuentra en Parque Forestal, uno de los pulmones de la ciudad que tiene 12 hectáreas de áreas verdes, 6500 especies de árboles, estatuas y muchos banquillos para que la gente descanse. El Parque Forestal se encuentra entre Avenida José María Caro, el Puente Pío Nono, Merced, Ismael Valdés Vergara y el Puente Recoleta.

Este lugar se ha vuelto el epicentro de diversas actividades, como por ejemplo, actos conmemorativos de los Derechos Humanos, desfiles de las minorías sexuales, expresiones artísticas como la visita de la “Pequeña Gigante” o la foto de desnudos frente al Bellas Artes del fotógrafo estadounidense, Spencer Tunic, que juntó a casi 5000 personas.

Este parque que bordea el Río Mapocho, fue diseñado y creado por Jorge Dubois un arquitecto y paisajista francés que logró dar un estilo europeo del siglo XIX a este pulmón de la ciudad. Y su infraestructura hasta el día de hoy.

En sus inicios fue denominado barrio, gracias a que en un lapsus de unos 50 años, el sector creció notoriamente desde el punto de vista visual, con la construcción del Bellas Artes y el Parque Forestal, los que se sumaban a la ya instalada Iglesia de la Vera Cruz (1857). Haciendo de este sector uno de los más visitados por la gente adinerada e intelectual de la época.

Esta bonanza se mantuvo, durante toda la primera mitad del siglo XX, “Yo que vivo hace 50 años en el barrio, he visto de todo. Cuando era más joven era muy seguro, ahora intento no andar sola, por mi edad y porque no quiero que me asalten”, comenta Luisa, una señora que vive a un costado del Parque Forestal.

Hace algunos años el barrio empezó a volverse peligroso los asaltos e incluso violaciones ocurrían en el espacio abierto del parque, según las estadísticas de los carabineros de la 1° Comisaria de Santiago. “La gente que venía al parque, era muy rara. ¡Vi cada espécimen!”, confirma Luisa, quien mira desde el balcón de su edificio antiguo en la calle Merced.

Este sector en pleno centro de Santiago, nunca dejó de ser lo que era en un 100%, puesto que la gente que es amante del arte, siempre estuvo en este sitio. Aun así, antes de 1990, se había devaluado el terreno y la gente que vivía aquí, se instalaba en el centro por la ubicación cerca de sus trabajos o porque siempre había vivido en este barrio. Su renacimiento se inició luego de la gestión municipal del alcalde Jaime Ravinet, quien quería revertir esta tendencia de abandono del centro de Santiago. En donde, quería repoblar y recuperar la vigencia de este sector. De hecho, entre el 90 y el año 2000 se llegó a tener un mayor impulso en la edificación residencial, con 904.000 mts2 construidos, que es cuatro veces más que el lapsus 80-90.

Actualmente, ha habido un auge aun mayor en el sector, puesto que se han arreglado sus fachadas, se han construido nuevos edificios con exteriores antiguos –como el que se encuentra cerca de la calle José Victorino Lastarria y la Alameda - y se han agregado nuevas tiendas y cafés que han atraído a un nuevo tipo de gente. Esto, gracias a la Municipalidad de Santiago que este año planea invertir $466 millones de pesos en el Parque Forestal, para aumentar la iluminación y seguridad del lugar.


Pero esto no sólo lo ha hecho la municipalidad, sino que también la gente. Un ejemplo de esto es María Teresa Undurraga, quien también vive en el sector y es la dueña del “Emporio La Rosa”. Este lugar nació en el barrio Lastarria, con la idea de un café, más simple que el Condi o el Copellia. Y con una atención más casera, empezó a hacerse un espacio en el barrio. Hoy día, en un centro de encuentro para todas aquellas personas que disfrutan de un buen té, servido en tetera o de un helado artesanal, con sabores desde frutilla con pimienta o de miel de ulmo. “Aquí viene todo tipo de gente, algunos con ropa como exclusiva. Hasta vienen famosos”, dice uno de los mozos del lugar. Se puede encontrar desde a Ignacio Franzani, el animador de “Cadena Nacional” y rostro de Falabella, hasta a Katty Kowalezco, entre otros. También hay jóvenes desconocidos pero con estilos variados y sin miedo a imponer modas.


Con zapatillas de marcas vanguardistas (en el sector se encuentran dos tiendas especializadas en esto, Zoo Concept y Nike Force 1) pantalones pegados a sus tobillos y poleras compradas en la ropa usada, se puede ver a las personas que pasean por el barrio Lastarria, y que toman una leche con frutas en la cafetería del Brainworks una tienda de diseño chileno que da sus servicios en sus propios diseños de sillas y mesas o compran libros exclusivos en la Ulises.


“Muchas de las personas que vienen al Brainworks, son jóvenes estudiantes de teatro, que como yo. Vivimos y trabajamos en el sector. Esto sucede porque aquí al lado tenemos teatros y la libertad de asistir a academias que también se encuentran cerca”, dice el mesero del Brainworks.


En estas calles se puede ver a actores como Felipe Braun o Luciano Cruz-Coke, o distintos tipos de profesores o intelectuales como Fernando Villegas, también a jóvenes que intentan buscar un estilo que los defina en su forma de vestir y los haga distintos (muchos consultan lo que está de moda en otros países a través de internet) y compran en las tiendas ubicadas en este sector, que son de jóvenes como ellos, que hacen sus propios diseños y los venden en pequeñas tiendas con colores vivos y con música electrónica o indie sonando desde sus radios que pretenden ser antiguas. Un ejemplo de esto es la conocida tienda “Hall Central” que está ubicada al interior de un pasaje, en donde se ve una vitrina con un solo maniquí, adornado con un exagerado vestido. En su interior hay prendas de distintos diseñadores y se venden a un precio que fluctúa entre $15000 un chaleco a 80 mil pesos un abrigo. “Yo compro aquí porque se me asegura que hay una o dos copias más de mi compra. Así no se pierde la exclusividad” dice María Jesús, estudiante de Arquitectura.


También se encuentra la Plaza Mulato Gil de Castro, que está al inicio de la calle Lastarria, a un costado del ahora abandonado edificio “ Instituto Chileno-Francés de Cultura”, donde antiguamente se podía realizar los contactos para que los estudiantes se fueran de intercambio e incluso para tomar clases de este idioma. Ahora están ubicados en Providencia, después de abandonar este lugar el 2007.En la plaza en sí, tenemos el MAVI – Museo Artes Visuales-, un museo con un ascensor que marca hasta el piso 999, el que en realidad no existe y que los sábados por la mañana realiza talleres para quienes asisten al museo. Al inicio de la calle, se ubican vendedores de libros usados y antigüedades. También es posible ver a personajes como “El divino anticristo”, un hombre con esquizofrenia que se viste de mujer y vende textos sobre Dios e incluso hizo una crónica para el “The Clinic”. Él ha llegado a ser un personaje en el sector. Julita Astaburuaga, tampoco se queda abajo del carro, esta socialité, incluso vive en el sector.


Así de variado es este barrio lleno de personajes y lugares impactantes a la vista. Este barrio fue declarado “Zona Típica” el año 1997, por lo que ahora están disponibles algunas visitas guiadas para aprender más de este barrio.

360° Lastarria...

Esta soy yo...

Victoria Lenka Militza Jordan González, probablemente muy poca gente sabe de esta mezcla rara que hicieron mis padres. Si preguntan por mí, me conocen como la Kiki o la niña que gira en el patio de la universidad. Con un padre siquiatra tengo todas las características de una persona rara. Si algo no me gusta, no le pongo atención y si estoy feliz no dudaré en saltar, girar o cantar. Amo la lasaña como Garfield, y con un buen helado me puedes hacer muy feliz. Me encanta viajar y creo que es la mejor forma de aprender de lo que nos rodea. Estudio periodismo en la Universidad Diego Portales y toda mi infancia estuve en el Colegio Saint Gabriel’s de Providencia. Intento hablar bien en ingles, pero sólo lo logro al cantar en este idioma. Después de esta pequeña reseña de mi vida, los invito a “crear vitaminas” para conocer y recorrer un barrio que les puede entregar una gran cantidad de actividades distintas y sobre todo una diversidad inmensa de gente que va pasar sus mañanas, tardes y noches al Barrio Lastarria y Parque Forestal.
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